Gonzalo Ibáñez Santamaría


El almirante Miguel Ángel Vergara, ex-comandante en jefe de la Armada Nacional, publicó un estudio en la Revista de Marina de hace más de un año acerca de la ideología de género. Lo hizo comentando la obra de una autora alemana Gabriele Kuby “La Revolución Sexual Global: la destrucción de la libertad en nombre de la libertad”. Este comentario ha provocado ahora que algunas entidades como el Movilh acudieran al gobierno reclamando contra él. El resultado fue que el gobierno, a través del ministerio de Defensa, lo condenó “tajantemente” tratando de “descalificaciones” las opiniones del almirante Vergara y señalando que ellas “no forman parte de los valores que promueven el Gobierno y la Armada de Chile”. A la vez, ordenó un sumario para determinar responsabilidades por su publicación

Pero ¿Qué fue lo que dijo el almirante que produjo tan violenta reacción del gobierno? Dijo la verdad. El libro que él comenta se ocupa de la ideología denominada de “género” cuyo eje consiste en la afirmación de que la sexualidad de una persona depende, en definitiva, no de la estructura biológica de esa persona, por la cual se la clasificaría objetivamente de mujer o de varón, sino de la libre voluntad de cada uno. Es cada uno de nosotros el que se haría varón o mujer de acuerdo a sus propias decisiones. En esta hipótesis, tener relaciones sexuales con una mujer o con un hombre daría exactamente lo mismo, desde luego porque las relaciones sexuales no estarían para nada orientadas a la procreación de nuevas personas humanas. El matrimonio pierde su esencia de relación de por vida entre un varón y una mujer con la finalidad de vivir juntos, de auxiliarse mutuamente y de procrear, para pasar a ser cualquier cosa.

El riesgo para la juventud es evidente. Convencida acerca de la disposición de su sexualidad sin freno y sin ninguna orientación, esa juventud de hecho pierde su libertad para caer esclava del vicio hasta destruir su personalidad. Es frente a ese peligro que Vergara levanta su voz y expone como contrapartida la que ha sido la enseñanza propia de nuestra civilización cristiana y nos recuerda precisamente cómo a través del uso de la sexualidad dentro del matrimonio entre una mujer y un hombre y abierta a la procreación, las personas se realizan en su entidad humana y dan un paso sustantivo en el camino de su perfección.

Pero eso bastó para suscitar las reacciones que comentamos y para provocar la ira del gobierno. Es que éste ya había dado un paso sustantivo en este sentido al hacer suyo el proyecto denominado de “matrimonio igualitario”. Ya lo sabemos: la corrupción de nuestra juventud -sin juzgar intenciones- parece se ha constituido en un objetivo de quienes entre nosotros detentan el poder. Es lo que se advierte detrás de la drástica censura al trabajo del Almirante Vergara.

Fuente: https://www.facebook.com/gonzaloibanezsm

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