“Sexo libre de impuestos” 

 

 

 

 

Jesús P. Orellana García
Fundación Voz Nacional


Esta columna al ser una continuación de la anterior, me remitiré sólo a recordar ciertos fundamentos que son claves para la tesis que estoy proponiendo. A saber, habíamos sostenido que la nueva izquierda es <neoliberal>, y que hoy más que nunca a raíz del relato gramsciano y posmodernista, se considera que “todo es política” incluyendo, sobre todo, la vida privada. Tomando en consideración y antecedente a la escuela de Frankfurt, recodamos que su teoría crítica rechaza la tradición del materialismo histórico o determinismo económico, de la segunda internacional, debido precisamente a su carácter economicista. Pues, la teoría crítica se centra en el hombre y en todo lo que abarca, por sobre todo el ámbito cultural, y esto se ha transformado en la ideología oficial del nuevo capitalismo, quedando la puerta abierta para la French Theory posmoderna, que tomaría la posta para convertirse en la “corrección política” estadounidense o, en otras palabras, la punta de lanza de este proceso.

Con lo anterior, me referiré a los autores posmarxistas Ernesto Laclau y Chantal Mouffei, que pregonan la tesis de la “radicalización de la democracia”, por medio del activismo de los nuevos movimientos sociales, como son el feminismo, ecologismo, minorías étnicas, minorías sexuales, veganismo, movimientos artísticos poco reconocidos, condiciones de movilidad que reclaman la democratización del espacio público como son los ciclistas furiosos, etc., todo llevado no a una superación del capitalismo sino todo lo contrario, pues es precisamente los que hacen los lobbies comunitarios -donde Laclau deposita su complacencia-, frente a esto, nos dirá Erriguel: “Las luchas de estas minorías no abogan por la revolución, sino por la satisfacción de sus exigencias; no combaten la explotaciónii sino la <exclusión>; no aspiran al cambio sino al <reconocimiento>. Todo ello en el entendido de que todo lo <privado es política>, el axioma central de la izquierda posmoderna”iii

Por su parte, el neoliberalismo no tiene ataduras para “retroalimentarse” de esa “radicalización de la democracia”, que aflora en los cánticos de izquierda, porque lo grave en el fondo, es que en la práctica como dice Erriguel “el activismo militante aplicado al dominio de las costumbres y las identidades individuales, revierte justamente en la situación inversa: en la despolitización del cuerpo social”iv, es decir, lo que manifiesta el autor, es que en última instancia “si todo es política, nada es política”; por tanto, la política como expresión de la voluntad general y defensa de proyectos colectivos, se pierde, se difumina, se termina disolviendo en una cantidad insoslayable de reivindicaciones privadas y de “micro-relatos”.

De lo último, vemos claros ejemplos en el debate sobre “feminismo” e “identidades sexuales”, cuestiones fundamentales del posmodernismo que vemos hoy. Como señala Maxime Ouellet “los movimientos sociales -especialmente las feministas de segunda generación- han intentado re-politizar la esfera cultural con la formula <lo privado es política>.”v Con ello la lucha radical de la sociedad se ha ido convirtiendo progresivamente en luchas identitarias por el “reconocimiento”, alimentando de esta forma el nuevo espíritu del capitalismo. Pero lo mejor de todo esto, es que la nueva

izquierda juega un papel protagónico en esta dinámica, al exprimir su retórica “anti-neoliberal” con un marketing de cuestiones de género disfrazado de “revolución”. En este sentido Shmuel Trigano afirmará, “si el género es un hecho social, la lucha “sexual” sustituye a la antigua lucha de clases, y la política se extiende al cuerpo y a las relaciones sexuales”vi, y luego nos resulta extraño los programas de educación sexual en los colegios, el contenido sexual de la Tv abierta en espacio familiar, y del contenido sexual en la publicidad y el espacio público, y que ciertos grupos minoritarios dicten la agenda de las autoridades políticas. En Chile, tenemos el movilh que hace y deshace con el político de turno, con un lobby fuerte y temido, que en su condición de “víctimas” dictan normas y relatos. En esta línea tenemos al intelectual de extrema izquierda Alain Badiou diciendo: “en el materialismo democrático, la libertad sexual es el paradigma de toda libertad”vii, de esta manera todo lo que concierne al cuerpo humano, desde reconfigurarlo hasta “tunearlo” se convierte en el último “Palacio de Invierno” que queda por asaltar.

Ahora, no tiene nada de extraño que en el tiempo del “neoliberalismo, “la cuestión de la identidad sexual se eleve al paradigma de toda libertad”, dirá Erriguelviii, toda vez que este es el punto de encuentro donde converge desde la derecha conservadora (que siempre termina conservando los avances progresistas) hasta la izquierda radical-chic. Demostración evidente es que los gays y minorías sexuales se hayan elevado a ser íconos del sistema, al estilo Jordi Castel o José Antonio Neme, o el mismísimo Ricky Martin con su amor de farándula, que hoy por hoy, vienen a constituir algo así como la quintaesencia de los valores y reserva espiritual de occidente.

En conclusión, lo que trato de advertir es que la lucha es por la “antonomasia”: “aquella que, por mediación de una cadena de equivalenciasix, sintetiza y absorbe todas las luchas concomitantes”x, siendo esto una paradoja poco advertida, es decir, desde que el sexo se considera un “constructo social”xi, cualquier aplomo del individuo en un sexo determinado, terminará en última instancia considerándose potencialmente, como algo discriminador y opresivo. Finaliza Erriguel: “La Indeterminación sexual -el estatuto de máxima fluidez y apertura- se eleva así a condición sine qua non de la emancipación humana”xii, situación que ulteriormente, en un último estado podría conducirnos a la negación del sexo, en palabras de Wittig: “a la destrucción del sexo para acceder al estatus de sujeto universalxiii”, en definitiva <una ideología castradora>.

¿Seguimos creyendo en el marxismo cultural del determinismo económico? To be continued….

i Cfr. Hegemonía y Estrategia Socialista: hacía una radicalización de la democracia, Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, siglo XXI, España, 2015

ii Entendida como la explotación de Clases en la interpretación marxista tradicional.

iii El Sexo y la Privatización de la Política, Adriano Erriguel, Ignacio Carrera Pinto, Chile, 2019.

iv Cfr. Op. cit. pag 35.

v Cfr. La revolución Cultural del Capital. El Capitalismo Cibernético en la Sociedad Global de la Información, Maxime Ouellet, Popular, España, 2018.

vi Cfr. La nouvelle idéologie dominante. Le post-modernisme, Shmuel Trigano, Hermann Philosophie, Francia, 2012. *Traducción de la cita por Adriano Erriguel.

vii Cfr. Lógica de los Mundos: el Ser y el Acontecimiento, Alain Badiou, Manantial, Buenos Aires, 2008.

viii Cfr. Op. Cit. Pag. 36.

ix Cfr. Laclau op. Cit.

x “Con la temática gay a punto de saturarse” dice Erriguel, podemos encontrar una lista de número ampliado de tipos de géneros para tomar relevo si las condiciones políticas lo requieren.

xi Escisión entre sexo y género.

xii Cfr. Erriguel, Op. Cit. Pag. 37.

xiii Cfr. The point of view: universal or particular, Mónica Wittig, Feminist Issues 3, 63–69 (1983). https://doi.org/10.1007/BF02685543  

.