20 septiembre, 2019

 

 

José Francisco Cuevas Vila

 

Durante el año 1975, en pleno gobierno militar, un grupo de profesionales iniciaron una transformación económica sin precedentes. La gran mayoría economistas, académicos, abogados y de distintas profesiones, quiénes entendían que la única vía para el desarrollo era y es la libertad económica.

Chile tuvo una verdadera revolución liberal en un gobierno militar, esto tuvo como consecuencia un crecimiento económico inédito en nuestro país. Se vivió la crisis del 82, pero después desde el 85 al 95 Chile creció a tasas del 7% y su PIB per cápita superó al de Argentina y Venezuela.

Entre las reformas económicas fundamentales están el equilibrio macroeconómico, el comercio internacional, control de la inflación, la privatización de empresas estatales deficitarias, un nuevo sistema de pensiones, la liberación de precios y por supuesto el rol de la iniciativa privada y el libre mercado. Siempre con especial dedicación en los más pobres, un fuerte combate focalizando efectivamente el gasto en los más pobres.

Sin embargo, después del año 95, bajo los gobiernos de la Concertación se fue perdiendo el impulso, si bien siempre se administró el modelo económico, comenzaron una serie de regulaciones y burocracia, afectando al mercado y la libertad económica.

Claramente los gobiernos de izquierda son muy buenos para repartir la riqueza generada, pero muy negligentes para generar riqueza. Y así consecutivamente fueron cambiando el enemigo, ya no era la pobreza sino la desigualdad. Entonces lo esencial, era lograr mayor igualdad de ingresos sacrificando el desarrollo. Más pobres, pero más iguales.

Lamentablemente, la Concertación, se fue cada vez más a la izquierda, incorporando al partido Comunista y cuestionando nuestro modelo económico, haciendo creer a muchos que si fuera el Estado(los políticos) quién tuviera el mando de poder y las directrices económicas, reemplazar al planificador central por el mercado. Se terminaría con la pobreza, se tendrían pensiones millonarias, todos tendrían acceso a viviendas, educación, etc. El paraíso terrenal. ¿Esto no sé como lo financian? Nunca lo dicen

Y ahora en el año 2019 estamos en una encrucijada sobre que rol debe tener el Estado y las miradas son diametralmente opuestas. Unos creen que el Estado debe tener el monopolio de la salud, pensiones, educación y garantizar una serie de derechos y otros que creemos que el Estado, debe tener el menor tamaño posible y dejar que los individuos libremente, bajo un sistema basado en la cooperación humana y la división del trabajo logren el mayor bienestar posible, sin olvidar jamás el combate a la pobreza. Este sistema debe garantizar una cancha pareja e igualdad ante la ley.

El populismo y la mala política han cosechado lo sembrado en muchos sectores, tenemos políticos apernados al poder y muchos con ideas del siglo pasado. Lamentablemente los más pobres creen en la fantasía del Estado de bienestar y lo convencen de que nuestro país es rico. Lógicamente esto abarca a políticos de todos los sectores políticos, la mediocridad de la política no tiene sesgo político.

Las malas políticas públicas tienen efectos demasiado importantes en los ciudadanos, el Transantiago ha sido la peor política pública en décadas, donde se afecta diariamente la calidad de vida de millones de chilenos, el excesivo centralismo hacen que muchas regiones y comunas más australes queden completamente abandonadas, la reforma tributaria de Bachelet provocó el cierre de muchas pymes y muchas personas perdieron el empleo. No se puede hacer políticas públicas con ideas fracasadas.

Estamos en la revolución tecnológica y digital, pero estamos secuestrados por las ideas socialistas. Quienes muchas veces ven en la tecnología un enemigo y no entienden que el mundo cada vez será más dinámico, un mundo laboral distinto, donde serán otras las actividades a realizar y debemos capacitarnos como país, para sacar ventajas de esta revolución.

Si en 1975 con un país en el suelo se logró una revolución liberal sin precedentes, que nos dejó como un país en desarrollo.

¿Seremos capaces de dar un segundo impulso hacia el desarrollo?

Fuente: https://josefranciscocuevas.cl/un-segundo-impulso-para-chile/

 

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