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Osvaldo Rivera Riffo
Presidente
Fundación Voz Nacional


Hace ya muchos años cuando las circunstancias profesionales me llevaron al mundo de las comunicaciones, me vi en la obligación de estudiar dicha ciencia y ampliar el conocimiento viajando a Universidades especializadas, conversando con sus profesores y recogiendo el máximo de experiencia útil para el desafío solicitado. Fue así como en Toronto conocí el programa Cultura y Tecnología McLuhan que más tarde se incorporó a la Facultad de estudios de información de la Universidad de Toronto.

Leyendo a Marshall McLuhan, que posteriormente a varios periodistas y comunicadores se los oí nombrar como un icono del saber comunicacional, aprendí sobre la difusión masiva y la sociedad de la información que describió en su aclamada obra La galaxia Gutenberg y que, con su frase más célebre "el medio es el mensaje", lo harían pasar a la historia como un visionario de internet. Pero Marshall McLuhan también advirtió de los peligros del abrumador poder de internet:

"Una vez que hayamos supeditado nuestros sentidos y sistemas nerviosos a la manipulación privada de quienes intentarán beneficiarse a través de nuestros ojos, oídos e impulsos, no nos quedará ningún derecho."

Es aquí donde quiero poner el acento en la idea de aldea global que ha servido como explicación de aquella teoría donde se cree, a manera de ejemplo, que el famoso pintor del movimiento Pop Art Andy Warhol, adaptó y parafraseó dicha teoría de McLuhan con su frase "Todos tenemos derecho a tener nuestros 15 minutos de fama" y que gracias a sus fotos intervenidas de tarros de salsa de tomate o con la Marilyn sobre un respiradero del metro ganó celebridad.

A qué voy con ello, al uso inteligente pero controlado del mensaje y el mensajero y que en esta campaña ha sido clave para las tres primeras mayorías el uso de las redes sociales y marcadamente en el caso de Franco Parisi, un ejemplo de trabajo de marketing usando inteligentemente el mensajero como factor importante del mensaje.

En ello tenemos que advertir a nuestro sector, principalmente al equipo de comunicaciones de José Antonio Kast, qué hay que llegar al internauta, a aquella persona que ha sido conquistada por el nuevo mundo que ofrece el ciberespacio y llegar a ellos con un mensaje creíble y sólido que atienda sus preocupaciones. Que vuelva a creer que la naturaleza del Ser es vida y alma, qué hay presente pero también futuro y que comprenda que su vida tiene trascendencia más allá de una convicción religiosa. Que hay esperanza en la idea de una sociedad más justa pero libre, qué hay una posibilidad de una sociedad más sana pero con verdadera justicia y qué es posible una sociedad con derechos pero con responsabilidad. Que comprenda que el hombre y la mujer chilena, cualquiera sea su opción en la vida, es un Ser regado de dignidad en la expresión más sublime y no un objeto vacío de verdad.

Así entonces, hay que estar alertas para advertir que el mal uso de dichos medios dejará abierta la puerta para que se conquisten nuestras voluntades y se pierdan nuestros derechos. Lo vemos a diario en las funas, las descalificaciones anónimas, las fake news, las amenazas y tantas otras malas artes que usando el mensajero de forma vil, pueden transformarlo en un arma poderosa que causará un daño irreparable a la vida en comunidad.

También esto lo deben entender los medios de comunicación que han tenido un indeseable comportamiento con la sociedad a la que debieran servir y a la que se deben.

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