Por Raúl Pizarro Rivera


En la primavera del 2022, quienes llegaron a La Moneda sin estar preparados para ello, recibieron un golpe de nocaut: el director del medio online oficialista El Mostrador, afirmó públicamente que la derrota de la Convención Constitucional del 4 de septiembre de ese año “marcó el prematuro fin del Gobierno de Gabriel Boric”. Entre atónitos y medio aturdidos, algunos funcionarios cercanos al Presidente le pidieron una aclaración, y él les respondió: “sí, ya se acabó, tal como terminó antes de tiempo la administración de Bachelet, cuando le contó al país que se había “informado por la prensa” de la especulación inmobiliaria de su entonces nuera.

Hablar sin pensar es práctica casi cotidiana en los actuales residentes de La Moneda y en sus alrededores. Al quedarse sin gestión, porque 8 millones de chilenos le dijeron ¡NO! a su intento de imposición de un Estado marxista, no les quedó más alternativa que la palabra, y usar ésta en sustitución de su programa/agenda hecho añicos por la voluntad ciudadana. Ineptos y desvergonzados, estos improvisados progresistas hicieron honor a una definición que los identifica en plenitud, hecha por el escritor y cineasta inglés Alan Moore, autor de V de Vendetta. Escribió que “los artistas mienten para decir la verdad mientras los políticos mienten para ocultarla”.

Por la boca muere el pez" es una expresión tan antigua como popular que grafica múltiples implicancias, todas relativas al acto de abrir la boca para hablar o para emitir juicios que, luego, se vuelven en contra. Según investigadores sociales, las señales más comunes del hipócrita son tres: cuando se miente, cuando se promete y no se cumple y cuando se revela una confidencialidad.

Que en este Gobierno ha habido, y hay, chipe libre para la hipocresía, de ello no hay una sola duda. La ministra de Medio Ambiente, María Heloísa, Juana Rojas, conocida como Maisa, física y climatóloga oriunda de Temuco, fue públicamente ‘congelada’ del Gabinete mas no excluida, tras declarar ante el Congreso y la ciudadanía que “no tengo idea quién es Pablo Zalaquett”, siendo que en tres ocasiones estuvo en casa del lobbysta pro-salmoneras.

Maisa casi les batió el record que detentan Gabriel Boric y sus ministros de Justicia y de Vivienda. En junio del año pasado, el Mandatario, aparentemente enfurecido, anunció que “tendrán que responder caiga quien caiga”, refiriéndose a los autores de las millonarias defraudaciones fiscales, casi todos de Revolución Democrática, a través de Fundaciones brujas. Sus ministros Luis Cordero y Carlos Montes fueron más allá: le garantizaron a la ciudadanía que los montos usurpados al Estado “serán recuperados hasta el último peso” en un plazo de 30 días. Todavía no se ha devuelto ni uno y, es más, Daniel Andrade, creador de Democracia Viva -hoy en disolución, por orden judicial-, recurrió a la Justicia para quedarse con todo lo sustraído.

Por estos días, quien más se mete en líos por su verborragia es Luis Cordero Vega. Se tituló de abogado (1996) en la universidad La República, a la cual la Superintendencia de Educación Superior (SES) le revocó su reconocimiento oficial.

Llegó al Gabinete de emergencia, luego de que Boric culpase de enredos en los decretos de indultos a ‘presos políticos’ (12/2022) a la anterior ministra del ramo, Marcela Ríos, la primera en nuestra historia republicana en ocupar la cartera de Justicia sin ser abogado. Ella es socióloga experta… ¡en desarrollo social!

Llamado de urgencia para sustituirla cuando él acompañaba a su mujer embajadora en Alemania, Cordero Vega subió al podio de la celebridad, cuando afirmó que “no hay un solo antecedente de que entre los indultados por el Presidente existan delincuentes”. La Justicia lo calló cuando despojó de su beneficio a Luis Castillo, un hampón habitual, quien volvió a la cárcel por 4 años.

Más recientemente, Cordero se anotó con frases para el mármol, como que “el Congreso debería estar en Santiago”, ello para justificar la ausencia de ministros en la Comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados en Valparaíso, y, luego, para comentar que “espero que el general Ricardo Yáñez evalúe su renuncia” (a la Dirección General de Carabineros).

Entrometiéndose en otro Poder del Estado, Cordero envió un recado a fiscales y jueces, en cuanto a que “como no hay más cupos en las cárceles, los tribunales deben pensarlo dos veces antes de decretar prisiones preventivas”. Y remató: “nunca he estado de acuerdo con el exceso de cautelares tras las rejas; o se condena en el acto o se deja en libertad mientras continúa el juicio”…

Satisfaciendo la promesa de Boric candidato, el doctor Víctor Torres Jeldres, Superintendente de Salud, anunció en abril de 2022 que “Chile debe saber que las ISAPRES se acaban”. Sin embargo, luego de que el Congreso fuese en su rescate para impedir que sólo existiese la salud pública, declaró que “espero que no caiga ninguna”. Fue su repartición la que hizo un cálculo abultado de las deudas de las aseguradoras privadas, precisamente para provocar su desaparición, y todas, por insolvencia.

Desde octubre de 2019 data un video en el que se ve, y escucha, a la entonces activista de la Lista del Pueblo, Fabiola Campillay, aleonando a un grupo de ‘luchadores sociales’ para que “vayan al centro (de Santiago) y quémenlo todo”. Días atrás, ahora en su calidad de presidenta de la Comisión de DD.HH. del Senado, pidió que el Jefe del Ejército, Javier Iturriaga, “renuncie ahora mismo al cargo por su responsabilidad en el maltrato a conscriptos en Putre”. El extremismo, apasionadamente exige el pago por responsabilidad del mando a otros, pero el Gobierno y los suyos la omiten en sus propios casos.

Rodeado de gran parte de sus ministros y en medio de escombros humeantes, Boric anunció que “antes de que llegue el frío, todos los damnificados tendrán sus viviendas repuestas”, en referencia a las víctimas del mega incendio en los altos de Viña y Quilpué en febrero pasado. Para ello designó a Camila Vallejo como ‘enlace en terreno’, misión que silenciosamente ella abandonó hace 40 días para no comprometer al PC en el incumplimiento del Mandatario. Decenas de vecinos aún sin techo vieron inundadas y llevadas por el viento sus carpas en el aguacero del 7 de mayo.

El rol del Gobierno en la reconstrucción ha sido casi nula, al lado del aporte de entidades particulares y de los propios afectados. Todas las autoridades reconocieron y admitieron que el gigantesco siniestro fue intencional y que las instituciones del área reaccionaron cuatro horas después de la alarma a Bomberos.

En un gesto muy revelador, el ministro de Vivienda, Carlos Montes, declaró que “las casas de emergencia nunca han tenido baño”, ello en respuesta a damnificados que protestaron por la precariedad del auxilio estatal.

Tal cúmulo de expresiones colindantes con la incredulidad las reavivó la ministra del Interior, Carolina Tohá, al asegurar, sin rubor alguno, que “la principal preocupación de nuestro Gobierno es la seguridad de la ciudadanía” (¡¡!!). Cuando se informó de que varias Comisiones parlamentarias se convocaron de urgencia para concretar en 4 días normas para fortalecer a Carabineros, ella intervino para pedir “calma y paciencia, porque no es llegar y legislar”.

Para agudizar este escenario casi de espanto, al anuncio de Boric de que “éste será el año de las reformas estructurales”, el Secretario General del PS, Camilo Escalona, le respondió que “ya pasó el tiempo para ello; es demasiado tarde a estas alturas”.

En este marco de frases célebres del progresismo, en el registro hay varias que nada tienen de hipocresía, sino revelan el real sentir de quienes manejan el poder, partiendo por el sociólogo Sebastián Depolo, actual embajador en Brasil, quien comentó que “lo que el Gobierno tiene que hacer es desestabilizar al país”. Tal convicción suya era parte del frustrado programa progresista en cuanto a destruir la economía y la sociedad para agilizar la instalación de un estatismo totalitario socialista.

Como refuerzo para dejar en evidencia -una vez más- quién manda a quién en el Gobierno, resultaron las declaraciones del presidente del PC, Lautaro Carmona, para justificar, y explicar, su reciente viaje a Cuba: “firmamos con su Gobierno acuerdos de intercambio de información política y económica”. Ello coincidió con el inesperado y apresurado retorno a Caracas del embajador Jaime Gazmuri, quien había sido llamado “a informar”, tras el asesinato de un refugiado venezolano en suelo chileno por sicarios del dictador Nicolás Maduro. El comunismo criollo fue enfático al rechazar, en el acto, la convocatoria de La Moneda al diplomático.

El mismo dirigente no vaciló en plantear públicamente su molestia por el aplazamiento solicitado por Boric de la formalización al general Yáñez: “es un gran error”, criticó. Su peso en las decisiones del Gobierno, Lautaro Carmona lo dejó muy en claro, al anunciar que “el PC ya le entregó al Presidente su propuesta de cambio de sistema político”. Más que nunca, hay que recordar que la Convención Constitucional, manejada por el actual ‘comisario’ a cargo de la Municipalidad de Santiago, Marcos Barraza, le propuso al país reemplazar la democracia aún vigente ¡por un Estado socialista totalitario!

El PC sí piensa lo que dice.

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