Por Raúl Pizarro Rivera


“Quienes se atreven, con desparpajo, desde los barrios altos de Santiago a decir que Chile se cae a pedazos, no conocen la ampliación de la escuela en Panquehue ni saben que los agricultores de Petorca ahora tienen agua”…

Ésta fue la respuesta del Presidente Gabriel Boric a una de las críticas que le ha hecho José Antonio Kast, en cuanto a que “por exclusiva obra suya, Chile se cae a pedazos”.

Millones de dólares destinados al desarrollo del país fueron sacados hacia el exterior, y frente a muchos de esos empresarios desconfiados de su Gobierno, reunidos en el ENADE, Boric insistió en que “esos comentarios son puras mentiras”. En un contexto psicológico, la sensación de desconexión de la realidad es consecuencia de un ego exagerado”. Boric se aferra a la fantasía de un “legado” inexistente con la esperanza de ganarse un par de líneas en la historia.

Según la psicología, “cuando lo que se ve no es la realidad, se debe a que la percepción es una interpretación subjetiva filtrada por el cerebro y por las creencias”. En algunos casos, esta sensación “puede ser un síntoma de trastornos psicológicos, como la sensación de irrealidad”.

En su penúltima Cuenta Pública, Boric proclamó que “muy pronto estaremos en el primer mundo”, pero Chile continúa ‘creciendo’ apenas a un 2%, su economía permanece en el antepenúltimo lugar de Latinoamérica y su deuda externa es de ¡US$ 280.000 millones!, esto es, un 80% del PIB. ¿Puede, seriamente, aspirar a ello un Estado que ni siquiera fue capaz de concluir un Censo Nacional para conocer, realmente, cuántos somos? Habitantes de tomas no dejaron ingresar a los censistas, lo mismo que varias comunidades mapuches de La Araucanía -como Temucuicui, productora de marihuana- por considerar que los suyos son territorios soberanos a los cuales no pueden acceder chilenos (¡¡!!)

Sin una información tan clave y relevante como un Censo, es imposible dar formas a algún tipo de Presupuesto General de la nación, pero la inepta ‘economista’ a cargo de la DIPRES sí lo hizo, con las consecuencias por todos conocidas de gastos sin respaldo, ello al margen de que dejó ítems claves en lo social sin financiamiento.

En el territorio hay, aproximadamente, 400 mil inmigrantes ilegales que reciben trato privilegiado en los CESFAM, en los hospitales y en escuelas gratuitas, obviamente por sobre los chilenos con necesidades similares.

Cuando eran parlamentarios, las actuales autoridades de Gobierno modificaron la Ley de Inmigración para impedir que los ilegales fuesen expulsados, y añadieron a la norma que cualquier invasor que fuese acompañado por un menor debe obligatoriamente concedérsele el ingreso irregular.

Con ellos llegaron los criminales enviados expresamente por la dictadura venezolana en venganza por la ‘traición’ de Boric de no haber hecho la revolución marxista prometida.

Chile se transformó, entonces, en el paraíso de las bandas del tráfico de drogas y la delincuencia desparramó un fundado temor en una población no habituada a los balazos y a los robos residenciales y de sus autos. Sólo en este año, 38 menores han fallecido consecuencia de enfrentamientos en las calles y hasta ahora, el saldo de asesinatos por obra de organizaciones ilegales llega a 1.600.

Valparaíso, ciudad patrimonio de la humanidad elegida por la UNESCO, es conocida hoy por su abandono y por sus malolientes calles convertidas en gratuitos urinarios. Si Chile es apenas visibilizado por el resto del orbe es gracias a su Octava Maravilla del Mundo, el Parque Nacional Torres del Paine, pero funcionarios del Estado empañaron dicha visibilidad internacional, facilitando una tragedia inédita que demoró segundos en ser conocida en todo el planeta con su consiguiente desprestigio.

A poco asumir, el Presidente y su inconmovible vocera comunista Camilla Vallejo, proclamaron que “estamos en contra del capitalismo”, anuncio oficial que de inmediato produjo la masiva fuga de inversionistas y, con ello, un sostenido incremento del desempleo. En el país hay 420 mil varones cesantes y 450 mil mujeres sin poder acceder a un trabajo.

Los jóvenes engañados adrede o que, sin recursos, logran acceder a las universidades, tienen cupos sólo en carreras obsoletas o ya saturadas y, por ende, sin futuro.

En un generalizado ambiente de precariedad, la salud pública (“será la única que existirá en Chile” advirtió Boric durante su campaña presidencial), tiene récord de listas de espera: 360 mil personas aguardan un año o más por una cirugía y 1.600.000, por una simple consulta médica. 40.600 personas han fallecido durante la espera por una atención.

En sólo dos años, en dicho ámbito se otorgaron 35 mil licencias falsas para que los parásitos de la administración pública realizasen sus reposos y tratamientos en el extranjero… (¡¡!!)

Este Gobierno, gran admirador y evocador de la Unidad Popular, rompió todos los registros de Allende, al fomentar y permitir las tomas y usurpaciones de terrenos ajenos. Diseminadas en el territorio existen, hoy, 1.572 apropiaciones ilícitas, y en muchos de esos casos, el Gobierno ha ignorado órdenes judiciales de desalojo. Sin tapujos ha mentido a los caudillos de las apropiaciones ilícitas, ofreciéndoles intermediación económica nunca concretada.

Para atenuar la carencia de viviendas sociales, el Gobierno en campaña ofreció la construcción de 300 mil, pero hace un año, el ministro Carlos Montes tiró la esponja por falta de fondos. Alguien más avivado le sugirió triangular el negocio con el BancoEstado: pequeños contratistas recibieron préstamos de dicha entidad, construyeron y esperaron el pago del MINVIU, pero sólo se encontraron con la cobranza de sus créditos, y siguen en la estéril espera de que Vivienda les pague…. En “la meta cumplida” se incluyeron los 1.350 departamentos de la Villa Olímpica construida para los Juegos Panamericanos de 2023 con presupuesto del Gobierno anterior.

La inmoralidad y el desparpajo para obrar en contra de la ley han convertido a Chile en un paraíso de la corrupción, y ello por igual en los tres Poderes del Estado. Dada la complicidad del Ejecutivo con el crimen organizado, Chile se situó entre los 35 países más corruptos del mundo: hace dos décadas no aparecía en la lista. Sea directamente por billetes, por el comercio de drogas o por una hermanable solidaridad política, la aparentemente pulcra Justicia ha cerrado, arbitrariamente, causas dañinas para la imagen de La Moneda y en año y medio fueron desbancados 4 ministros de Cortes y un cuarto se halla a la espera.

En sólo dos años se han presentado 8 acusaciones constitucionales, todo un récord, y en el Legislativo han sido desaforados 5 diputados.

Arquitecto del fracaso, geniecillo loco dañado por los malos hábitos y creyente de una verdad imaginaria, el Presidente es el único que contraviene la realidad: como siempre, la percibe al revés. ¡Chile sí se cae a pedazos!

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