
Por Raúl Pizarro Rivera
“A confesión de parte, relevo de pruebas”, dice un viejísimo aforismo jurídico. Rodrigo Mundaca, gobernador de Valparaíso y activista medioambiental del Frente Amplio, declaró que “un Gobierno que transfiere la banda presidencial a quien está en las antípodas es un fracaso”.
Pese a su postrer empeño por proclamar éxitos inexistentes y hacer todo tipo de argucias para entorpecer, de partida, el trabajo a su sucesor, a este Gobierno le quedan solo horas para consolidarse como el peor y más sucio en la historia política chilena.
Si se transformó en una piedra en el zapato para la población a poco de asumir, el 11 de marzo de 2022, lo que hará ahora, desde el patio trasero, puede ser más despreciable aún. Según la psicología universal, “irse enojado genera culpas, distorsiona realidades y provoca un impacto duradero de resentimiento”.
Investigadores de este tipo de comportamientos aseguran que “el irse jurando venganza refleja el deseo de restaurar un (supuesto) honor derrumbado, lo que conduce a ciclos de violencia interminables y destructivos”. Agregan que el odio se considera una estrategia para sostenerse a sí mismos. ¿No es, acaso, esto lo que le han anunciado a la ciudadanía, ahora como oposición, el PC y el FA?
En la hora de su desvergonzado adiós, resulta oportuno apelar a la conocida “retórica de la mochila emocional”, la que representa las cargas del pasado del portador de ella, como “errores, fracasos y heridas”.
Esta mochila del fracaso que cargará el boricismo se desbordará de mentiras, robos y traiciones hechas a la población. De acuerdo con la sociología, estos vicios “suelen surgir por la búsqueda de poder y por la carencia de responsabilidad”. La paradoja moral en la política, según Mark Twain, todo un ícono de la literatura norteamericana, es que “existen en ella grupos que la transforman en una profesión en la que se puede mentir, engañar y robar”. En su obra se refiere a cómo el poder corrompe por la necesidad de manipulación para mantener el control y el incumplimiento de las promesas hechas a la población, como, en el caso del boricismo, “una mejor calidad de vida” y “casas para todos los sin casa”.
Ricardo Salinas Pliego, un mexicano incansable creador de empresas —TV Azteca, entre ellas—, aseveró que “en política, la mentira tiene más valor que la verdad, y es sabido que prometer y no cumplir no perjudica al que lo hace”. Dice que el pueblo, a menudo, se aferra a la mentira y que “los políticos manipulan esa esperanza”.
La población chilena, engatusada por el boricismo en diciembre de 2021, reaccionó más temprano que tarde y la “esperanza” proclamada por el candidato y su futura y fugaz ministra, Izkia Siches, se la llevó la suprema urgencia de enriquecerse a sí mismos por sobre los demás.
La mochila del adiós, además de la venganza, se lleva un incontable número de fechorías impunes y de acciones tendientes a atenuar su fracaso de imponer una dictadura marxista.
Los expulsados del poder por voluntad de la ciudadanía repletan sus mochilas de vivencias deleznables, como todas estas:
- llevar a carabineros al Museo de la Memoria, en señal de advertencia al personal por lo que será su rol en la emergencia inicial del nuevo Gobierno;
- el cómplice silencio por su incondicional apoyo a la China comunista, con buques y un sumergible de ese país autorizados a pasearse por puertos chilenos “para estudiar el fondo marino” (?);
- su solidaridad con la cúpula de la dictadura cubana, a la que se le envió un millón de dólares “de ayuda a la población”, la que, sometida, no verá mejorada su ración mensual de arroz y fideos asiáticos;
- la vergüenza por ser descubiertos firmando un decreto secreto de alto riesgo en cuanto a seguridad, a espaldas de la ciudadanía y firmado por orden expresa de Boric;
- los millones usurpados al Estado por fundaciones de afines políticos y amigos del mandatario;
- las sucias negociaciones con la Justicia para evitar condenas a sus colaboradores y correligionarios;
- las miles de licencias médicas falsas para afines funcionarios fiscales;
- la siniestra complicidad de CONAF, que desatendió la alarma de propagación del trágico incendio de Viña Alto y los $1.500 millones sustraídos por una exdelegada presidencial de Valparaíso de los fondos fiscales para los damnificados;
- las cuantiosas deudas del MINVU con constructores privados que levantaron viviendas sociales, y
- los textos sin abrir sobre educación general, ética, moral y urbanidad.
Seguro que estarán en su interior copias de la renuncia a Hacienda del principal responsable de haber endeudado al país, Mario Marcel, quien prácticamente dejó sin recursos a la nueva administración. Es el mismo que aseguró, sobre la aprendiz directora de la DIPRES, que “es la mejor de la historia”…
El peso más importante de las mochilas lo constituirá la decepción de miles de inocentes e incautos jóvenes que votaron por Boric, creyéndole la más cruel de todas sus mentiras en cuanto a que “les mejoraré su condición de vida”. Es el mismo personaje que acaba de ser designado alguacil mayor de Carabineros, siendo que fue uno de los que propuso sustituir dicha institución por una policía civil popular.
La gente honesta ruega para que dichas mochilas se desfonden y afloren los restos de tan miserable carga, ello para que, aunque tarde, paguen, y con creces, sus incontables delitos. El que el transporte público haya alzado sus pasajes cuatro veces en un solo año, que el desempleo se haya disparado y que el “crecimiento” del IMACEC haya sido de -0,1, a estas alturas son apenas un “pelo de la cola”.
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