Por Vladimir Huarachi Copa


“Todo mundo se le está acercando y es medio complicado hasta hablar con él. Antes hablábamos seguido, ahora es difícil hablar con Rodrigo Paz, ya no contesta las llamadas, ya no responde los mensajes, no sé qué está pasando, quiero pensar que está ocupado”; “solo me querían para las fotos, Rodrigo Paz no quería que participe del gabinete”.
Esas son las frases polémicas del vicepresidente del Estado Plurinacional. Dos declaraciones que han generado, y siguen generando, revuelo en los medios tradicionales y digitales.

Desde mi perspectiva, como señalé en otro escrito, “Lara y Paz: en medio de una disputa de legitimidad”, esto no es otra cosa que un intento por posicionar la idea de que la legitimidad del gobierno se sostiene sobre los hombros del vicepresidente.

Estas dos llamadas de atención de Edmand Lara al presidente Rodrigo Paz pueden entenderse también como una forma de transparentar su estilo de gobierno a través de TikTok, plataforma que ha comenzado a utilizar para proyectar su imagen y posicionarse en la arena política, impulsado por un discurso centrado en la lucha contra la corrupción.

Sobre este tema, José Martí consideraba la corrupción una “enfermedad” generadora de desigualdad, egoísmo e impunidad, que además debilita a la nación. Siguiendo esa línea martiana, las intervenciones del vicepresidente Lara podrían interpretarse no solo como un intento de visibilizar su compromiso con la lucha contra la corrupción, como mal social, sino también como un cuestionamiento a la desigualdad en la atribución de su participación dentro del Consejo de Ministros, establecida en el artículo 174 de la Constitución Política del Estado Plurinacional.

Asimismo, sus declaraciones pueden verse como una forma de enfrentar el posible egoísmo existente en el gabinete del presidente Paz. No obstante, la manera en que el vicepresidente Lara transparenta su ejercicio político no ha sido bien recibida por algunos líderes de opinión, quienes consideran que no se ajusta a la Realpolitik, ya que, de algún modo, no estaría contribuyendo al rumbo trazado por el presidente Paz.

En ese sentido, en medio de estas llamadas de atención del vicepresidente al presidente, parece que el primero busca ocupar el poder simbólico y social abandonado por el campo popular, mientras que el segundo solo habría asumido el gobierno, pero no aquello otro por lo cual el vicepresidente aparentemente va.

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