18 noviembre, 2023 

 

 

 

 

 

Tomás Bengolea


La mejor forma de poner término a la obsesión constituyente es votando a favor de un Chile más justo, libre y en paz, con una propuesta constitucional que resguarda los elementos fundamentales de la tradición constitucional chilena.


El orden constitucional vigente, anclado en la dignidad de la persona humana, la servicialidad del Estado y la protección a la libre iniciativa de las personas ha sido un pilar fundamental del tremendo progreso social de Chile en las últimas décadas. A diferencia de lo planteado por las izquierdas desde hace años, y profundizado en el marco de la crisis de octubre de 2019, los que votamos Rechazo en el plebiscito de entrada lo hicimos fundamentalmente bajo la convicción de que la Constitución no era la fuente de los problemas sociales que se expresaron con fuerza durante la crisis de 2019.

Volvimos a votar Rechazo en septiembre de 2022, planteando oposición a una propuesta refundacional, profundamente estatista, que contemplaba un indigenismo radical y que afectaba seriamente la unidad nacional, escrita bajo el sectarismo y el odio de una Convención Constitucional absolutamente dominada por la izquierda, y que buscó consagrar en la Constitución su revolución política. Más de ocho millones de chilenos rechazaron dicha propuesta, y reivindicaron desde lo más profundo de Chile los valores de la libertad y la unidad.

Lamentablemente, la mayoría de los partidos políticos decidieron reeditar el proceso constitucional y acordaron la creación de una segundo órgano constituyente y nuevo itinerario, esta vez en una fórmula mixta, con la participación de expertos designados por el Congreso y otros consejeros elegidos por la ciudadanía. Nuevamente nos opusimos a la creación de este segundo proceso, y planteamos la importancia de proteger las instituciones y el rol del Congreso Nacional, como institución encargada de abordar y definir las reformas constitucionales que se estimen pertinentes y necesarias para el país.

Con todo, el proceso constituyente 2.0 se transformó en una realidad, y en la elección de mayo la inmensa mayoría de los chilenos votó por los partidos políticos que sustentaron el Rechazo del 4 de septiembre, obteniendo la derecha y centroderecha prácticamente dos tercios del nuevo Consejo Constitucional. En el minuto en que se decidió competir, presentar candidatos, hacer campaña recorriendo Chile y plantear ideas a los ciudadanos, el compromiso era claro: hacer el mejor trabajo posible, y presentar una propuesta constitucional que fuese un verdadero avance respecto al orden constitucional vigente.

En lo central, dicho mandato fue cumplido con responsabilidad y seriedad por los consejeros constitucionales. El proyecto que votaremos en diciembre tiene el mérito de conservar los elementos centrales de la Constitución vigente, como la primacía de la persona humana, la autonomía de los cuerpos intermedios, la centralidad de la familia y una robusta protección a nuestras libertades, pero al mismo tiempo introduce innovaciones claves para abordar los desafíos que nuestro país enfrenta en la actualidad, principalmente en materia de narcotráfico, inmigración ilegal, crimen organizado y modernización del Estado.

Por ello, la mejor reivindicación posible que podemos hacer a la Constitución vigente, quienes valoramos su contenido y la importancia que tuvo para el desarrollo de Chile en las últimas décadas, es votar A Favor de la propuesta constitucional en diciembre.

Por supuesto, a ello debe agregarse una importante dosis de sentido de realidad: la actual Constitución no tiene la fortaleza que tuvo en su minuto. La rebaja de quórum de reforma constitucional a 4/7 y de las Leyes Orgánicas Constitucionales al 50% +1 fueron una verdadera estocada a la estabilidad institucional, y eso la izquierda por el En Contra lo tiene muy claro, como ya advirtió el senador Quintana, quien no descarta un «gran paquete de reformas constitucionales» en los últimos dos años de gobierno si gana el En Contra.

La mejor forma de poner término a la obsesión constituyente es votando a favor de un Chile más justo, libre y en paz, con una propuesta constitucional que resguarda los elementos fundamentales de la tradición constitucional chilena y que entrega herramientas eficaces para la protección de las libertades fundamentales y para la lucha contra la criminalidad, para poner una lápida definitiva al proyecto refundacional de la izquierda que lidera el Presidente Boric, y para avanzar en el necesario camino de reconstruir Chile.

Fuente: https://ellibero.cl/opinion/a-favor-una-reivindicacion-de-la-constitucion-vigente/

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