Cristián Labbé Galilea


Poco duraron los buenos augurios de fin de año. En pocas horas el país ha vuelto a la sombría realidad de los últimos tiempos. Cómo no, si a los ilegales indultos presidenciales, que han generado una enorme trifulca, se suma la miope visión de la oposición que propone como respuesta: eliminar dicha facultad.

Dicho en forma popular… el gobierno una vez más “se disparó en los pies”, y a la oposición se “le fueron las cabras para el monte”.

De los indultos se ha dicho: que son injustificados, que son ilegales, que violan el Estado de Derecho, que son inoportunos… Argumentos sobran para criticar la medida. Bastaría remitirse a las declaraciones de la Corte Suprema y de la Fiscalía: en la primera, la Corte señala que “ni el Presidente de la República ni el Congreso pueden, en caso alguno, ejercer funciones judiciales…” (como es el caso), y; con respecto a la Fiscalía, es categórico el rechazo a lo declarado por el Presidente, en cuanto a que “…en el juicio a Mateluna hubo irregularidades”

Así las cosas, las diferencias que hay entre juristas, constitucionalistas, políticos, intelectuales… son mínimas: todos coinciden en la gravedad de la resolución presidencial, sus fundamentos y su oportunidad… Sin embargo, se omite que se cometió “lisa y llanamente” un fraude legal… ¡Se ha usado la ley para cometer un ilícito…!

Buscando siempre el lado positivo, esta pluma comparte con sus contertulios la idea que, en este caso al menos, se han visto señales de que las Instituciones republicanas parecen estar reviviendo, después de un largo periodo de ausentismo… Que el Poder Judicial, haya tomado cartas en el asunto… no es menor; que la Sociedad Civil se haya empezado a inquietar y a movilizar… es tranquilizador; que la Sociedad Política haya rechazado esta ilegal acción… son buenos augurios.

Pero, así como hay aspectos positivos, también hay conductas inexplicables. Tal es el caso de la oposición que se ha concentrado en impulsar la eliminación de la facultad de indulto del Presidente, en circunstancias que su objetivo debiera ser denunciar que el gobierno y sus adláteres no son fiables y, en consecuencia, exigir que: o se cambia de actitud o … ¡hasta aquí no más llegamos!

Es una absoluta falta de visión político-estratégica distraerse de lo importante: “la nula fiabilidad sobre el actuar del gobierno”, para centrarse en detalles de su impericia, como: el caso de la Canciller y la bandera nacional al revés; los errores ortográficos y de referencias en la declaración del Gobierno….

Estamos en momentos cruciales para nuestro ordenamiento institucional… estamos frente a un interlocutor no confiable, artero, poco honesto. No caben las ambigüedades, es la hora de la convicción, la claridad y la firmeza. ¿Cómo, para la oposición, va a ser tan difícil entender que pedir la eliminación del indulto presidencial equivale a la decisión de don Otto de vender el sillón donde se consumaba la infidelidad de su mujer?

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