5 DE MARZO DE 2022 

 

 

 

 

 

Hermógenes Pérez de Arce


El Informe Final sobre los últimos 50 años del CJE Ricardo Martínez contiene numerosas aseveraciones falsas destinadas a enlodar a su institución por su actuación durante el gobierno-cívico militar. En ese afán, le atribuye autoría en el asesinato del exCJE Carlos Prats en 1974, en Buenos Aires.

Dos CJE posteriores a Pinochet han rendido homenaje a la memoria de Prats, Juan Miguel Fuente-Alba y Óscar Izurieta. Pero juzgue usted mismo si Prats era acreedor a esos homenajes y si su asesinato puede achacarse a Pinochet.

Como CJE Prats negoció la compra de armamentos a la URSS y prometió a la extrema izquierda entregarle armas en caso de un enfrentamiento interno. Eso está documentado por el historiador Víctor Farías en variados artículos y en un libro. Quien se interese en el tema puede consultarlos. El Centro de Estudios Públicos ha dado a conocer algunos de sus trabajos. Por eso no es justa la crítica que hace el Informe Final de Martínez en su página 51, en el sentido de que "la institución omitió por décadas el justo homenaje a este distinguido oficial..." Simplemente, no correspondía semejante homenaje.

Prats y su cónyuge viajaron a Buenos Aires poco después del 11 de septiembre de 1973, gozando de garantías que Pinochet les brindó y que aquél le agradeció, pues eran amigos. 

¿Que hizo en Buenos Aires? Lo dice el libro "El Mundo Iba en Nuestra Dirección", de un exagente del KGB, Vasilii Mitrokin (Basic Books, New York, 2005) p. 98: Prats tomó contacto con un agente soviético, cuyo alias era Sergei Sergueyevich Konstantinov, pero de apellido real Tolstikov, quien aprovechó la buena relación de Prats con el gobierno argentino para obtener una entrevista con la vicepresidenta, Isabel Perón, que Prats le consiguió.

E hizo algo más, como consigna Mitrokin en la pág. 98 de su libro: "A Prats se le entregaron diez mil dólares de los fondos asignados al Comité Central para trabajo con la resistencia chilena y la comunidad de emigrados".

El art. 107 del Código Penal, en relación con el 244 del Código de Justicia Militar, sancionaba con la muerte al "chileno que militare contra su patria bajo banderas enemigas".

En todo caso, Pinochet no supo ni tuvo parte en el atentado contra Prats ni lo habría permitido, pues era su amigo.

Esto se prueba por el hecho de que ni siquiera sabía de la existencia de Townley, el autor del atentado. Sólo se enteró de ella dos años después, como consta en "El Mercurio" de 2 de abril de 2000, crónica titulada "Y lo Negó Tres Veces", que informó de una reunión crucial en 1976, en que se le preguntó tres veces al coronel Manuel Contreras, director de la DINA, si había empleado alguna vez a Townley o lo conocía. El coronel le aseguró las tres veces que no. Sólo entonces Pinochet accedió a entregar a Townley a la justicia norteamericana, que lo inculpaba del atentado contra Orlando Letelier, del cual tampoco Pinochet tuvo conocimiento alguno previo, como lo ha reconocido el propio hijo de Letelier y actual senador.

El gobierno habría podido negarse legalmente a entregar a Townley, dado que tenía una orden de aprehensión pendiente en un juzgado del crimen de Concepción por cuasidelito de homicidio, lo que habría dificultado su extradición por tiempo indefinido.

En consecuencia, tengo la convicción de que Pinochet no supo de antemano del atentado contra Prats, pues de haberse enterado, lo menos que podía saber era de la existencia de Townley, el autor.

Tampoco creo que procedía un homenaje póstumo del Ejército a Prats.

Juzgue usted. 

Fuente: http://blogdehermogenes.blogspot.com/

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