A raíz de los dimes y diretes entre varios miembros del gabinete ministerial, que se produjeron con posterioridad al rechazo del proyecto minero-portuario Dominga, la Presidenta Bachelet zanjó la discusión entre sus ministros planteando una falsa dicotomía entre crecimiento y medio ambiente, y aceptando la renuncia del ministro de Hacienda Rodrigo Valdés, del ministro de Economía Luis Felipe Céspedes y del subsecretario de Hacienda Alejandro Micco.

La dicotomía planteada por la Presidenta es falsa, porque es perfectamente posible aspirar a tener un país que logre compatibilizar un desarrollo acelerado con el respeto al medio ambiente. Es lo que conocemos como crecimiento sustentable y que podemos observar hoy en muchos países alrededor del mundo como Alemania, Australia y Nueva Zelandia, por nombrar solo algunos, que crecen más que Chile y son reconocidamente respetuosos del medio ambiente.

Por su parte, la renuncia masiva del equipo económico del gobierno, solo confirma la sospecha de muchos de que la llegada de la dupla Burgos-Valdés al gabinete del gobierno de la Nueva Mayoría fue siempre una cortina de humo, una farsa. Nunca la Presidenta y sus más estrechos colaboradores tuvieron la intención de enmendar el rumbo de su desastrosa conducción económica, ni moderar el impulso de su anacrónica agenda de reformas. La tan anunciada cooperación publico privada nunca existió, la violencia en La Araucanía siguió arreciando, y la agenda de reformas mal concebidas y mal implementadas siguió su curso con la reforma laboral y más recientemente con el proyecto de pensiones.

La Presidenta fue extremadamente dura, pero a la vez muy reveladora, al señalar en alusión al ministro Valdés, que a ella le interesan las personas y no los números. Con estas palabras la Presidenta no solo rebaja injustamente la figura de Valdés a la de un tecnócrata insensible. A la vez revela su profundo escepticismo respecto de cómo una economía pujante permite crear empleos, subir los salarios, reducir la pobreza y en definitiva generar más bienestar para los ciudadanos. La Presidenta Bachelet señaló en una entrevista que el legado de su gobierno sería el haber compatibilizado crecimiento y medio ambiente. La verdad es que su legado será la falta de crecimiento, el deterioro del empleo, la caída de la inversión, el nulo avance en calidad de la educación y el magro desempeño en reducción de la pobreza y la desigualdad.

Este gobierno nunca ha creído en el talento de la gente, ni de los emprendedores y menos en el aporte de la empresa privada a la sociedad. El gobierno de la Presidenta Bachelet solo confía en el rol que puede jugar el Estado y la camarilla de intelectuales que la rodean. Esa es la verdad que finalmente fue revelada por completo con la salida del equipo económico y toda la verborrea que acompañó a dicho evento.

Fuente: http://www.latercera.com/voces/verdad-revelada/

 

.