Osvaldo Rivera Riffo
Presidente
Fundación Voz Nacional


Hace algunos días Voz Nacional realizó un programa para recordar y homenajear la figura de un católico ejemplar el Papa Ratzinger. Fue un programa en que referimos sucintamente su obra intelectual y algunos pasajes de su vida personal haciendo hincapié en la importancia pasada presente y futura para la Iglesia y para Occidente. Fue un programa en que nos preparamos recogiendo la mayor parte de sus textos y escritos como a su vez interesantes análisis periodísticos de donde vamos obteniendo la información necesaria para acercarnos lo más posible a lo que fue y significó este gran hombre que ya surca los caminos de la trascendencia. Fue un programa interesante por la interacción demostrada e incluso visto internacionalmente. No podía ser para menos con Joseph Ratzinger se va uno de los hombres más notables del mundo y principalmente de la Europa del siglo XX y con él muere el último Pontífice de la civilización católica, el último gran defensor de Occidente. El sacerdote, catedrático, obispo, cardenal y Papa que nos dejó como legado el cómo es posible convivir con el Verbo y la cosa, la fe y la razón Occidente y la cruz. .Nos enseñó a abrir los ojos y oídos .Son dos milenios que Occidente ha estado a la sombra de la Cruz y que lo ha definido. Cuando se sostiene lo anterior no es por pura intencionalidad intelectual, está a la vista de todos que la pérdida de valores éticos del catolicismo ha producido no sólo el desfonde de determinadas certezas que han hecho imposible establecer una idea moral: es que hemos perdido la nostalgia por Dios.

Ratzinger luchaba incansablemente contra quienes pretenden dar marcha atrás en la historia con toda clase de resurrecciones y reescribiéndola antojadizamente para ponerla al servicio de ideologías que atentan contra la naturaleza del hombre, negando la historia. El comunismo el peor enemigo de la historia desde hace más de un siglo fue el blanco al que apuntó el Papa Benedicto XVI, dedicándole buena parte de su vida denunciando sistemáticamente la negación de la realidad en nombre de la deidificación de la voluntad humana, sin respetar los límites de la razón y la verdad de las cosas que en verdad es la realidad.

Ratzinger se oponía a la omnipotencia humana sobre la naturaleza y por ello no se escatimó esfuerzo en desprestigiarlo hasta minutos antes de su muerte.

Un ejemplo de la última expresión de la fantasía omnipotente del hombre es sin duda la histeria por el alarmismo climático. Y aquí una historia interesante: cuando Bertrand Russell visitó a Lenin en Moscú definió el comunismo como una religión práctica al modo islamista.

Ratzinger el teólogo llamado el “rottweiler” del Papa Juan Pablo II condenó la teología de la liberación ya que es un leninismo a lo divino que busca arrancar las raíces cristianas, liberales y democráticas de occidente y por eso hasta el último de sus días fue el escudo de occidente. En Ratisbona, en su primer discurso como Papa criticó duramente la Yihad lo que encendió las más enconadas críticas por sentirse tocado el mundo musulmán. Pero el Papa solo hacía historia sobre la violencia y la Fe.

Hasta aquí una primera aproximación sobre este hombre de fe y el más grande intelectual que nos abrió el camino para encontramos con la belleza, cruzar el puente del bien y recibir la verdad descubriendo la belleza del espíritu y comprendiendo que la palabra nos hace libres. Ya vendrán otras lecturas ayudando con ello a la obra de este Papa, amplificando su mensaje de la misma forma como lo hace el escultor Sotoo construyendo bajo una profunda convicción de fe el Templo de la Expiación de la Sagrada Familia, obra inacabada de Gaudí, el más hermoso templo para contemplar la belleza de Dios a través del espíritu del hombre. Así lo planteó cuando hizo la presentación del libro que escribió el Papa bajo el título La Belleza, la Iglesia.

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